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Fiestas Patrias en teletrabajo:¿Afecta la semipresencialidad?

Las Fiestas Patrias en Chile son un evento cultural que trasciende la celebración de un feriado. Esto no ocurre con frecuencia en los países vecinos, pero algo pasa en nuestra cultura nacional que nos apoderamos del mes de septiembre como si fuera un cumpleaños personal de 30 días.

La pandemia también arrasó con parte de esta tradición. En 2020 nadie pudo celebrar nuestro tan esperado 18 de septiembre. Y es que los chilenos no sólo lo vislumbramos desde junio de cada año en la agenda como un evento familiar, sino que lo anhelamos en todos los ámbitos de nuestra vida: las Fiestas Patrias están por todos lados, incluyendo el espacio de trabajo.

El 18 desde lo más profundo de nuestra historia

A principios del Siglo XX, y en una tradición que se extendió hasta hace unas décadas, en los campos chilenos, donde residía gran parte de la población nacional, se acostumbraba que el propietario de un terreno o empresa festejaba desde el 1 de septiembre las Fiestas Patrias con todas las personas que trabajaban en el lugar.

La celebración incluía reparto de cabezas de ganado, y parte de las cosechas del año. Esto se traspasó a las crecientes grandes empresas que surgieron luego de la década del ’90. Celebrar las Fiestas Patrias en el trabajo es una costumbre con orígen en el mundo rural, y por sobre todo en el sur de nuestro país, donde la carne, la leche y la producción agrícola permitían tener un mes de bonanza, y compartir los beneficios entre todos.

De lo tradicional a lo digital

Fue así que la cultura traspasó los años, y en cada espacio de trabajo, como mínimo,  baila una guirnalda en el techo durante septiembre. En las empresas más grandes se reservan días completos para este festejo. Todo guía directo a la comida. Es el punto álgido de los encuentros. Empanadas, choripanes, sopaipillas, dulces con manjar ¡Qué manera de ser rico el 18!

Incluso hay compañías, grandes y pequeñas, que reemplazaron las cabezas de ganado y los litros de leche, por cajas de comida, y luego por el famoso y tan valorado “aguinaldo”.

Un par de veces me tocó organizar fiestas patrias corporativas. Fardos de paja para sentarse, el grupo musical, el proveedor de empanadas (el más importante, con cata previa), los vales de choripan; “¿Damos 2 o 4?”. “Cuatro po’! ¿Cómo vai a dar dos?”. Nunca olvidar el chinchinero, que tiene una demanda altísima y hay que reservarlo en julio ¡Ay pandemia, hasta con eso arrasaste!

¿Qué hacemos ahora en la empresa si no nos podemos juntar?

Gran parte de las compañías están con teletrabajo, y citar para una fiesta como esta se vuelve un poco complicado. Aunque siempre hay alternativas para mantener la celebración.

¿Recuerda lo que le dije sobre la repartija del ganado? Siempre es lo que las personas esperan. Así como luego evolucionó al aguinaldo, no importa si es un litro de leche, una vaca o 10 mil pesos de aguinaldo. Todos van a entender que la fiesta con el chinchinero y las empanadas no va a poder ser, pero la tradición es poder compartir parte de los beneficios ganados entre todos. Reitero: se sabe entre los trabajadores chilenos que lugar que lo paga, es mejor que el que no lo hace.

No se complique con los festejos y la semipresencialidad. La cabeza de ganado puede ser reemplazada por una giftcard o un aguinaldo en depósito, y la percepción de que la tradición sigue va a quedar ahí intacta ¡Y el 2022 zapateamos una cueca masiva!

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