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La sostenibilidad como garante del éxito de las organizaciones

Las evidentes consecuencias del cambio climático y de la actividad humana en el mundo, han obligado a las organizaciones a tomar medidas que permitan vivir en un entorno lo más saludable posible. Toda organización debe tener en cuenta los límites ambientales, pues contaminar y deforestar sin responsabilizarse ya no es un modo válido para crecer.

En Chile llevamos más de 3 años hablando de crisis hídrica y no entramos en razón hasta que la palabra ”racionamiento” entró en los titulares del noticiero central. El cambio climático nunca fue tan evidente como hasta entonces para nosotros… y así ha sido para cada nación que a propósito de una tormenta sin registro. Sequías históricas o huracanes feroces; han entendido que el mundo, como lo concebíamos, ya cambió.

¿Qué están haciendo las organizaciones por ello?

Hasta hace algunos años atrás, la palabra sostenibilidad generaba mucha confusión al interior de las empresas, pues poco o nada entendíamos de su labor. Hoy, son una de las áreas más valoradas dentro de las organizaciones. Y ¿quiénes son los que más la valoran? Nuestra bulladada, controversial e igualmente querida, generación Y ( Milennials).

Son justamente ellos quienes, de alguna manera u otra, han presionado a las organizaciones a pensar en cómo relacionarse de una manera más amigable con su entorno, comunidades y medir el impacto de su propia operación.

Según el propio libro de Susana Cáceres, “Generación Y a la chilena”, para los Milennial la sostenibilidad es uno de los atributos de marca determinantes a la hora de escoger la organización en la que desean trabajar. ¿Qué MIlennial quisiera trabajar en una organización que roba agua a comunidades indígenas o que contamina ríos cercanos a grandes urbes?

Imaginen cómo será para los Z, quienes crecieron con el monstruo del cambio climático de manera mucho más presente. En este sentido, para las organizaciones, la presión de hacerse cargo de la sostenibilidad de sus operaciones, no viene sólo de afuera, sino que desde sus filas se levantan defensores de la economía circular, el cuidado con el medio ambiente, la relación con comunidades, etc.

¿Cómo debieran, entonces las organizaciones trabajar de manera sostenible?

Máxima economía de sus recursos

Economizar recursos energéticos es una de las mejores formas de mejorar la productividad. Esta acción comienza analizando el lugar de operacióny de los flujos energéticos existentes. Las medidas más comunes están relacionadas con el aislamiento y la temperatura del espacio: antes que usar electricidad o gas, aprovechar la luz solar, y antes que encender la calefacción, aislar mejor las paredes y ventanas.

Aprovechar los recursos cercanos

Esta acción está relacionada con la primera, aunque no se restringe a los insumos energéticos. En un mercado globalizado, donde la competencia es tan fuerte, utilizar las ventajas del territorio particular en el que se desempeña la actividad es esencial. Si es un lugar soleado, placas que absorban la energía; si hay mucho viento, parques eólicos…y así sucesivamente.

Velar por una economía circular

La economía circular es un cambio en los sistemas lineales de producción, negocios y consumo incorporando el eco diseño, la reutilización, reciclaje y valorización. Asumir que la materia es limitada y que el entorno es abierto. Esto busca reducir la entrada de componentes y reutilizar aquellos que ya han entrado en la economía empresarial. Los residuos tienen que ser gestionados internamente o reciclados.

Ecología en el transporte

El explosivo uso de autos personales para trasladarse durante la pandemia, por peligro al contagio, ha sido sumamente perjudicial para la contaminación y el colapso de las vías de las ciudades. Pero debemos entender que usar vehículos muy contaminantes ocupados con una sola persona está pasando a la historia. Existen muchas alternativas, como compartir el vehículo entre trabajadores que realicen rutas cercanas, fomentar el uso de la bicicleta o el transporte público.

Hay algunos datos oficiales sobre el transporte que resultan estremecedores e increíbles y que es urgente cambiar, como las 185.000 muertes al año causadas directamente por la contaminación del transporte motorizado, o las más de 1250 millones causadas por accidentes de tráfico. Hacer del transporte una acción sostenible es urgente y es responsabilidad no sólo de las organizaciones, sino de todos quienes las conformamos.

Comunicación y Cultura de la Sostenibilidad

En comunicaciones siempre decimos que lo que no se comunica no existe, tanto al interior, como exterior de las organizaciones. Por ello, si hablamos de estrategias de sostenibilidades, si o si debemos crear un plan de comunicación y vinculación con el medio que nos ayude a comprometer a todos nuestros stakeholders.

Permitir que la sostenibilidad forme parte de la Cultura de una organización es responsabilidad de todos, pero la comunicación aquí juega un rol clave, al ser la responsable de transmitir y potenciar lo que nos define como organización.

¿De qué le sirve a una organización contar con una contundente estrategia de sostenibilidad, si sus públicos internos y externos no tienen idea de qué se trata?

Por eso, recomiendo siempre mantenernos cerca del área de RSE y Comunicaciones corporativas. Estar al tanto de los planes de sustentabilidad de la organización, las acciones que buscan cuidar el medio ambiente y vincularse de mejor manera con su entorno. Así, y sólo así, podremos ir aportando un granito de arena a uno de los desafíos más importantes de la humanidad…cuidar nuestro planeta y permitirle seguir albergándonos.

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